



Frente a un problema, es habitual empezar el análisis de lo acontecido exponiendo justificaciones. Este comportamiento crea confusión y aleja la solución. Sin embargo, es evidente, que la solución de los problemas se obtiene con la eliminación ordenada de sus causas.
Cuando se buscan excusas y justificaciones se entra en un bucle que lo único que consigue es acrecentar las responsabilidades. Ambas impiden ver los orígenes de los problemas, que si no se eliminan hará que estos se repitan hasta que la situación explote y rompa este bucle por la magnitud de sus consecuencias. Llegados a ese punto las responsabilidades serán mayores, así como los daños sufridos y los esfuerzos para reconducirlo al estado de normalidad.
Las cortinas de humo desenfocan la raíz del problema, ocultan las causas, por lo que se retrasa y obstaculiza la solución. Por tanto, ante ellos hay que: